Poética

Poética

Di la verdad.
Di, al menos, tu verdad.
Y después
deja que cualquier cosa ocurra:
que te rompan la página querida,
que te tumben a pedradas la puerta,
que la gente
se amontone delante de tu cuerpo
como si fueras
un prodigio o un muerto.

Heberto Padilla

            Este poema de Heberto Padilla pertenece a la poesía conversacional que surgió en Hispanoamérica en los años 60 y 70. Esta nueva corriente poética se caracteriza por la sencillez en sus formas, por su uso del lenguaje y por la temática de los poemas en contraposición con la poesía tradicional que estaba atada a unos moldes literarios que delimitaban la forma y el fondo de los poemas. La poesía conversacional nace con la idea de llegar al lector de una forma más directa y profunda con lo que hará más clara en cuanto a la retórica, usará un lenguaje más coloquial, a veces típico de las conversaciones de la calle, y hablara de temas que resulten interesantes a los lectores como por ejemplo las experiencias personales de las situaciones cotidianas que todo el mundo vive, presentándolas como si fueran algo novedoso y fascinaste para que así el lector repare en sus vivencias y se identifique más con el poema.

El autor de este poema quiere dejar constancia de su idea de la poesía, recomienda que una persona que quiera escribir un poema no tiene más que decir la verdad, aunque sea subjetiva, sin importarle las consecuencias, lo único que vale es decir lo que uno siente, aunque alguien pueda discrepar o estar de acuerdo con lo que se dice. Para esto utiliza una serie de elementos que facilitan la expresión de su idea. En primer lugar el poema está escrito de forma conversacional, es decir, parece un extracto de una conversación entre dos personas que hablen sobre poesía. Esto se puede observar durante todo el poema a través de la modalización verbal, en la medida en que algunos verbos que aparecen en el poema son imperativos (di, deja), y en el uso de pronombres personales de segunda persona como “te” y de adjetivos demostrativos como “tu” (tu verdad//tu cuerpo). El uso de estos elementos establece una conversación entre el “yo lírico” y el lector con lo que es más fácil transmitir lo que se quiere decir.

Por otra parte, otro elemento que rompe los moldes de la poesía tradicional es la métrica del poema. Dicha poesía tiene una serie de esquemas métricos que hacían monótona la elaboración de poemas. Este poema tiene una métrica totalmente irregular, hecha como al autor le ha parecido mejor para transmitir su pensamiento.

Otro rasgo reseñable es el lenguaje coloquial llevado al extremo, teniendo en cuenta el tipo de lenguaje que se ha usado siempre en la poesía, no hay metáforas absurdas ni palabras “complicadas”. En cambio sí que podría observarse un uso de estructuras propias de los anuncios como es el caso de los “eslóganes”. A nadie le extrañaría, por lo menos no a mí, ver en un gran cartel la frase: “di la verdad. Di, al menos, tu verdad”, y que luego resultase ser un anuncio de coches o algo peor. Es innegable es que no hay nada más directo que un “eslogan”; son concisos, claros, breves y, a veces, parecen una imposicón.

Pablo Ramón Fernández

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