EL ÚLTIMO VIAJE DEL BUQUE FANTASMA

El cuento tiene por protagonista a un joven que ve un transatlántico cada año en el mes de marzo. No sabe si lo que ve es real o es producto de su imaginación. El barco tiene dimensiones enormes y un aspecto extraño para ser un transatlántico, está siempre oscuro, sin ninguna luz en la cubierta, no hace ningún ruido al moverse, no se ve a nadie en él, desaparece y aparece según cómo le dé la luz del faro y nunca llega a puerto, se hunde en la bahía, pero aun así, el joven lo ve cada mes de marzo. En una de las veces en que lo ve se asegura de que no está dormido, por lo que deduce que debe ser real, y corre a su madre a contarle lo que ha visto. Ésta, incrédula, le dice que “se le debe de estar pudriendo el seso” como consecuencia de la mala vida que lleva; pero ante la insistencia de su hijo, le promete acompañarlo en el siguiente mes de marzo para comprobar si lo que dice es cierto o no. El único pasatiempo de la madre era estar sentada en una poltrona pensando en su marido ya muerto hace años, el joven la encuentra una madrugada sin vida sentada en esa misma poltrona; desde entonces tiene que acostumbrarse a ser un huérfano señalado por todos los del pueblo como “el hijo de la viuda que llevó al pueblo el trono de la desgracia” que acabó con la vida de otras cuatro mujeres más. Otro día cualquiera de un mes de marzo vuelve a ver el barco y empieza a gritar para que todos vayan a verlo, los que salen a la calle para comprobar si está allí el transatlántico le propinan tal paliza que lo dejan en el suelo moribundo ya que no han visto absolutamente nada; es entonces cuando el chico se propone demostrarles “quién soy yo” y  que lo que ve es totalmente real. El cuento termina en el siguiente mes de marzo cuando el chico roba un bote para hacerse a la mar, encontrar el transatlántico y conducirlo hasta el pueblo para que todos puedan verlo.

 

El relato está contado de forma cíclica, es decir, empieza en el presente, evoca el pasado para contar la historia y vuelve al punto de partida. Este es un recurso usado en otras ocasiones por el autor. Está escrito sin ningún punto, solo utiliza comas, lo que permite mezclar y trasladar lo subjetivo de la narración en primera persona con lo imaginario sin que haya una clara línea de transición; juega con el cambio de narrador durante todo el texto para encajar los sucesos acaecidos durante años de los personajes del pueblo con la historia del joven. A pesar de no haber una clara frontera se pueden distinguir dos planos: el objetivo, representado por el pueblo y la madre, incrédulos, faltos de imaginación y hasta violentos; y el subjetivo, representado por el joven, con imaginación, con empeño en la creencia de que lo que ve es real y con un toque rebelde que quiere demostrar, cueste lo que le cueste, que no es ningún mentiroso. Hasta que en el final del cuento se mezclan ambos planos cuando el barco choca con el pueblo y lo ilumina con sus luces en una imagen final de ruido, caos y gente mirando con la boca abierta el barco.

 

El realismo mágico radica en lo expuesto en el párrafo anterior, es decir, en hacer de lo irreal, en este caso un barco transatlántico de dimensiones y aspecto  imposibles, algo cotidiano y normal para expresar las emociones ante lo real. El barco, extraño como pocos, huele a tiburón muerto, solo hay en él un capitán y un piloto, avanza sin rumbo, aparece y desaparece en la oscuridad; encuentra el camino al puerto y se llena de luz y de vida solo cuando el protagonista lo conduce con el bote y la lámpara hasta allí (aunque luego le hace llegar al pueblo), lo que interpreto como un metáfora de la vida que, hasta que se nos ilumina el camino, no sabemos hacia dónde ir y somos como ese barco que viaja sin rumbo. El hecho de tratar como algo normal un barco tan extraño sirve para que el autor, a través del protagonista, pueda expresar sus pensamientos libremente usando como hilo conductor algo irreal en un mundo ficticio (el pueblo) donde todo es monótono, gris, triste y falto de imaginación.

 

Por otra parte puede hacerse una lectura más social del relato en la medida en que el pueblo y su gente representan la sociedad que teme todo lo extraño o lo nuevo y reprimen al que piensa diferente, frente al protagonista que ve algo más allá de lo que quiere ver el resto de la gente y no para hasta conseguir que todos lo vean como él. Lo que deja entrever una posible idea revolucionaria, en el que alguien debe iluminar a la sociedad y sacarla de su letargo, despertarla y hacerle ver las cosas de un modo distinto a como les han enseñado a ver las cosas siempre. En lugar de inventarse historias y leyendas, como en el caso de la poltrona de la madre, que es lo más fácil, intentar pensar en una posible explicación más lógica sobre lo que pasa de verdad. Ése es el objetivo que se busca en la sociedad: hacer que piense por sí misma.

Pablo Ramón Fernández

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One Response to EL ÚLTIMO VIAJE DEL BUQUE FANTASMA

  1. leo says:

    <>

    Gracias Pablo Ramón,
    acabo de leer el cuento y la ausencia de los puntos me ha llamado la atención, por qué, para qué, qué busca el autor con ese recurso. Tu comentario me lo aclara.
    Veo que entre los otros blogs “amigos” estáis tratando el resto de cuentos del libro “La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y….” de García Márquez. Seguiré el hilo

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