La Biblioteca de Babel

La biblioteca de Babel es un cuento escrito por Jorge Luís Borges en el que ‘el universo se compone de un numero indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales’, al igual que nuestro universo está hecho de infinidad y la continuidad indefinida del espacio. La historia está escrita desde la perspectiva de un viajero experimentado, y en el  universo en que vive, cada habitación hexagonal está conectada a la siguiente por un pasillo, con los niveles superiores e inferiores conectados por una escalera. En estas galerías hexagonales hay estantes que contienen los libros. Las salas hexagonales y sus libros se extienden tan lejos como puedas imaginar, a las capas más desconocidas de la biblioteca. Los ‘bibliotecarios’ en este universo viven sus vidas y contemplan el significado de la existencia de la misma forma que lo hacen los humanos en la tierra. Se trata de conocer los orígenes de la biblioteca y el misterio de Dios, igual que los humanos tratan de encontrar las mismas respuestas en la Tierra. Desde mi punto de vista, también podemos encontrar en este cuento varias metáforas sobre ciencia, religión y hechos históricos en la Tierra. Sin embargo, el tema más tratado en el cuento es la naturaleza incomprensible del infinito.

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 En la gran biblioteca hay dos normas indiscutibles.

 ‘todos los Libros, por diversos que sean, constan de elementos iguales: el espacio, el punto, la coma la, las veintidós letras del alfabeto,’ y, ‘todos los viajeros de como han confirmado. No hay en la vasta biblioteca, dos libros idénticos’

 En la segunda norma el protagonista escribió que ‘cada libro es de cuatrocientas diez páginas; cada pagina, de Cuarenta renglones; Cada renglón, de unas ochenta letras de color negro ‘. El orden en el que las letras se imprimen sin embargo, es completamente al azar, por lo que no se pueden leer muchos de ellos. Interpreto que los libros podrían ser metáforas de la vida humana, cuentos, historias, estrellas o mundos paralelos. Como cada libro es diferente del anterior, a veces sólo por una letra, también puede existir la presunción de que en la tierra puede haber mundos paralelos, en los que solo una cosa insignificante puede diferenciarlos.

 El protagonista continúo explicando que las dos normas mencionadas anteriormente, encubren una verdad acerca de la biblioteca: ‘De esas premisas incontrovertibles (los dos leyes) dedujo que la Biblioteca es total de y que sus anaqueles registran todas las posibles combinaciones de los veintitantos símbolos ortográficos (numero, aunque vastísimo, no infinito)’Con este conocimiento los bibliotecarios creyeron que habían encontrado el secreto de la biblioteca, tal vez de la misma manera que los científicos en la Tierra pretenden conocer los inicios del universo o la inexistencia de Dios. Los bibliotecarios comenzaron a creer que no había ningún misterio que no tuviera una respuesta en los libros de la biblioteca (quizás una metáfora para los seres humanos sobre la confianza en la ciencia), ya que pensaban que eran  limitados y debían contener todo el conocimiento. En su vanidad los bibliotecarios empezaron a viajar a través de los hexágonos en busca de libros que les dieran algún tipo de explicación, pero ellos sólo se encontraron el dolor y la miseria. Las personas se volvieron locas tratando de entender la verdad de la biblioteca. El protagonista escribió que ‘hace ya cuatro siglos que los hombre fatigan los hexágonos’. Desde mi punto de vista, esta búsqueda loca o impulso repentino de la investigación, es una referencia al Siglo XVI (hace ya cuatro siglos), cuando la comunidad científica empezó a entender más sobre los planetas y el sistema solar gracias al Principio de Copérnico que tendría enormes consecuencias para la Filosofía de la ciencia. El Siglo XVI  fue también un Siglo de intensa exploración y colonización de los Imperios de España y Portugal y la violencia posterior, al igual que la exploración de los bibliotecarios de los hexágonos.  Posteriormente, el protagonista pasa a explicar que hay hombres cuyo trabajo es tratar de entender la biblioteca. ‘Hay buscadores oficiales, inquisidores’, pero ‘visiblemente, nadie espera descubrir nada’. Una referencia, creo yo, al ser humano fútil y su búsqueda científica de respuestas sobre el infinito o tal vez incluso sobre Dios.

 Como el título de la historia sugiere, Dios y la religión juegan un papel importante en este cuento.  El título del cuento de Borges es, ‘La biblioteca de Babel’, y esta obviamente influenciado por la novela ‘la torre de Babel el libro del Génesis de la Biblia. En esa historia el ser humano ansía más conocimientos sobre la construcción y comienza a construir una torre para llegar al cielo, esto enfurece a Dios por lo que les castiga extendiéndoles sobre la faz de la tierra (que se encontraba anteriormente en una sola área) y convirtiendo su único lenguaje en diferente lenguas.

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 En La biblioteca de Babel los bibliotecarios buscan convertirse en hombres sabios o tal vez incluso seres divinos, lo que lleva a una gran confusión, violencia y desaliento. Sin embargo, no es Dios el que ajusta cuentas en el cuento de Borges, sino la propia gente. Esto se puede interpretar de muchas maneras, sin embargo, al leer el cuento en el año dos mil trece, yo entendí esto como una metáfora de la asfixia de la vida moderna. La forma en que el ser humano parece tener una predisposición a destruirse a sí mismo a través sus propios conocimientos o la propia sed de conocimiento. Los avances científicos y su correlación con la degradación de los ambientes naturales, y el impacto que eso tiene o va a tener sobre la humanidad sería un ejemplo de ello.

A medida que los bibliotecarios creen que cada historia se ha escrito ya, no creen que escribir la suya propia sea necesario. Pero a medida que el protagonista se hace mayor se da cuenta de que tales obsesiones sólo sirven como distracciones en cuanto a lo que es realmente importante en la vida, algo que explica en el párrafo inicial. Un lugar para vivir, un lugar para dormir y un lugar para ‘satisfacer las necesidades finales’. Por último, el protagonista concluye con su propia teoría del  Infinito:

 ‘La biblioteca es limitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza’.

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