Comentario de la poesía – Alejandra Pizarnik

LA DANZA INMOVIL

Mensajeros en la noche anunciaron lo que no

oímos.

Se buscó debajo del aullido de la luz.
Se quiso detener el avance de las manos

enguantadas
que estrangulaban a la inocencia.

Y si se escondieron en la casa de mi sangre,
¿cómo no me arrastro hasta el amado
que muere detrás de mi ternura?
¿Por qué no huyo
y me persigo con cuchillos
y me deliro?

De muerte se ha tejido cada instante.
Yo devoro la furia como un ángel idiota
invadido de malezas
que le impiden recordar el color del cielo.

Pero ellos y yo sabemos
que el cielo tiene el color de la infancia muerta.

(De Las aventuras perdidas, 1958)

 

El poema es de Alejandra Pizarnik, una de las grandes poetas del siglo XX y una de las voces más representativas de la generación de ’60. Nació en Buenos Aires en 1936 a una familia de inmigrantes rusos-judíos. Durante el periodo de la publicación de su primer libro, cursaba clases de filosofía, periodismo y literatura en la Universidad de Buenos Aires. También se interesó en el psicoanálisis y comenzó a tomar clases de pintura con el pintor surrealista Juan Batlle Planas. En 1960 se trasladó a París, donde pasó cuatro años de su vida y forjó amistades con Julio Cortázar y Octavio Paz. Debido a su carácter depresivo, pasó un tiempo internada en un hospital psiquiátrico y en 1972, a la edad de 36, se suicidó con una sobredosis.

alejandra_pizarnik[1]

La poesía de Pizarnik es surrealista, sin embargo, no se encasilla fácilmente en ningún movimiento dentro de su generación y la poeta no tuvo interés en la poesía comprometida que se escribía en Argentina durante estas décadas de tensiones políticas. El rasgo que más destaca de su poesía es el uso de imágenes ilógicas y oníricas. También emplea las tradiciones románticas, simbolistas y surrealistas. El simbolismo que utiliza muestra la influencia de los simbolistas franceses, como Rimbaud, Verlaine, Mallarmé y Lautréamont, que leyó en su adolescencia. Su estilo se caracteriza por la economía verbal y la búsqueda del lenguaje exacto aunque al final de su vida, se siente frustrada con el lenguaje. Su poesía se encargó de poner en escena lo desgarrador del silencio creativo, abriendo una puerta para las nuevas mujeres poetas, para trabajar sobre ese material.

Temas que aparecen frecuentemente en su obra:

  • La muerte
  • El silencio
  • La infancia y la orfandad
  • La enajenación
  • El ensimismamiento
  • El desdoblamiento del yo
  • La angustia existencial

El Poema

El título es una paradoja porque la definición precisa de danza es el movimiento. Es casi como la danza ha sido detenido medio-movimiento y la imagen de la danza es inmovilizada en la intemporalidad. La inmovilidad podría referirse a la apatía y el vacío que paralizan y se asoció con depresión. La línea “invadido de malezas que le impiden recordar el color del cielo” también podría ser una alusión a la depresión y la ‘niebla’ que crea. Las “malezas” son una representación de la depresión que tira la víctima en tal estado del vacío y de la desesperanza que ya no puede relacionarse con el mundo verdadero o tomar parte en la realidad. “Me persigo con cuchillos” podría ser una referencia a la autolesión pero lo que es seguro es que el dolor que se siente es autoinfligido y la atrapando en un abismo.

El poema falta una forma estandarizada o una rima y parece correr como una verborrea. La estructura irregular de las frases refleja el patrón irregular y errático del pensamiento de la narradora. No está claro a quien se dirige la narradora durante la segunda estrofa con muchas preguntas. Hay un elemento de desesperación porque nadie responde y sus preguntas nunca son contestadas. Quizás habla con ella misma en una manera casi psicopática (“y me deliro”) porque es insegura de quien es ya. Las referencias ambiguas al “ellos” apoyan esta teoría. Pero, ¿Quién son “ellos”? Se siente una afinidad con ellos como muestra la línea “pero ellos y yo sabemos”. El ‘otro’ no identificado no es realmente una entidad física pero una invención de su imaginación. El cambio en el tiempo y de hablar de “ellos” en la tercera persona a hablar repentinamente en la primera persona singular es brusco y hace más ambigua la relación entre el ‘otro’ y la narradora. Quizás “ellos” son la parte distorsionada de su personalidad: “mi casa de sangre” podría referirse a su cuerpo y por lo tanto “escondieron” dentro de ella misma hasta que ahora por último escaparan cuando no puede controlarse.

pizarnik[1]

No hay descripción innecesaria y cada frase es muy sucinta con palabras cuidadosamente elegidas. Da el poema un tono práctico o flemático que bruscamente contraste con el tema. Sin embargo, las palabras elegidas son más poderosas en su forma de hablar porque el lector comprende que no son florituras innecesarias. Hay muchas imágenes violentas asociadas con las palabras siguientes: “la furia”, “cuchillos”, “aullido de la luz”, “muere”, “la casa de mi sangre”. Son referencias a la muerte, a la sangre y a la violencia que contrastan bruscamente con las menciones de niñez. La violencia siempre es asociada con la referencia a la niñez como: “se quiso detener el avance de las manos enguantadas que estrangulaban a la inocencia”. La niñez se hizo ilícita por una obsesión morbosa con la muerte. La niñez de que habla la narradora no es el tiempo feliz y sin preocupaciones de inocencia que el lector se asocia consigo. Quizás es una referencia a la interrupción de niñez porque los niños crecen demasiado rápidamente en un mundo ‘malo’ y extremadamente dotado de sexo. La niñez no puede ser inocente porque es corrompido desde el principio y cada niño crecerá ser un adulto así su inocencia es manchada por su futuro predestinado y corrupto. Todo que se considera como normalmente puro e inocente es corrompido por la narradora y hecho malicioso o violento. El símil “como un ángel idiota” corrompe la imagen tradicional de un ángel como alguien que es puro e ingenuo y compara estas calidades en su lugar a la tontería y a la irracionalidad.

La línea final del poema es aún más ambigua y obliga al lector interrogar lo que ha leído y también a considerar lo que es el color verdadero de “la infancia muerta”. La infancia muerta no es generalmente una comparación hecha con color porque es un concepto abstracto así que el lector se debe decidir lo que es el color del cielo. Tomando en consideración el resto del poema, es probable una imagen violenta. A pesar de ser incluido en el resto del poema con “lo que no oímos” y las preguntas retoricas, el lector es excluido al fin porque ambos la narradora y el ‘otro’ no identificado saben “que el cielo tiene el color de la infancia muerta” y lo que es eso color. Quizá es una cosa favorable que el lector no puede comprender el color verdadero del cielo porque implicaría un problema grave que sólo sufre la narrador. Somos dejados reflexionando la estabilidad y la salud mentales de la narradora pero al menos el lector puede estar seguro que no esta tan loco.

marianela-nunez-in-swan-lake-photo-by-dee-conway[1]

Por Selen Gurdere

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