Las Ruinas Circulares de Jorge Luis Borges

Publicado por freyjatv.wordpress.com

Las Ruinas Circulares es un relato escrito por Jorge Luis Borges que fue publicado en 1940.
El relato está escrito en tercera persona y está contado por un narrador omnisciente.

Trama
El relato trata de un hombre gris y taciturno que llega a un templo absorbido por la selva. Este hombre tiene un propósito, un proyecto mágico; sueña un hombre lo que quiere crear e imponer a la realidad. El personaje principal, el hombre gris, invierte todo el tiempo y todo su atención y energía para realizar su profundo anhela de crear a un hombre. El personaje se mueve entre dos mundos o dos estados; uno de sueña y otro de vigilia, y no puede distinguirse entre los dos mundos o estados. Logra crear a su hombre, o a su hijo como lo llama últimamente, mediante la ayuda de los dioses del fuego del templo. Al fin del relato el hombre se da cuenta que su hijo, el hombre creado, no es un hombre o un ser. Solamente es una proyección del sueño de otro hombre. Llega a comprender que él mismo también es un ser soñado por otro.

Lo fantástico en el texto
La manera de que el fantástico o el mágico se genera toma un punto de partida en un ambiente real en donde es posible crear elementos mágicos. En este relato Borges construye el efecto fantástico alrededor una ambientación de una selva y un templo que es un lugar plausible en el mundo real, y añade elementos mágicos y sobrenaturales. Parece que este calidad de dualidad, el real y el fantástico, se repite dentro del texto; por ejemplo la manera en que se escribe sobre el propósito del personaje principal. Se describe como un proyecto mágico y sobrenatural, pero al mismo tiempo no imposible, aunque trata de crear un ser, un hombre de carne. A más de esto los dioses del fuego y el templo juegan una parte en la creación del efecto fantástico, porque los dioses ayudan al hombre a cumplir su proyecto. Los dioses y sus ayuda refieren a las fábulas donde cumplen un deseo al personaje principal. Además lo que el templo y los dioses del fuego significan, se transforma desde algo religioso y común hasta algo fantástico y mágico. El límite de la realista se mueve para provocar nuestro concepto de lo que es posible e imposible.
Otra cosa que indica el juego con los limites de realismo y fantasía, es la manera en que, se describe al personaje principal. Es un hombre extranjero, gris y solo que mentalmente y también físicamente vive entre un mundo de sueñas y otro de selva. Sueña hasta un punto en que no puede distinguir entre los dos mundos y los confunde. Al fin tampoco puede distinguir entre el objeto de sus sueños, el hombre o su hijo, o a sí mismo. Ambos son el sujeto y el objeto, el soñador y el sueño, la fantasía y la realidad y así continua el círculo. El hombre no sabe quién es el hombre real y quién es la sombra del hombre – o quizás son él mismo.

Este juego con el límite entre los cosas reales y los cosas fantásticos produce una duda o un reparo sobre la realidad y los cosas reales. Lo irreal y el extraño parece como algo común y por eso se transforma en algo con cual el lector puede relacionarse. El lector empieza a pensar sobre su propia existencia en el mundo real y como se presenta. Pues el efecto de los elementos fantásticos y la dualidad forma un escepticismo y una extrañeza sobre la realidad que además, quizás, produce una modificación de la vida.

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