Blacamán el bueno vendedor de milagros

BLACAMÁN

Este cuento titulado Blacamán el bueno vendedor de milagros está publicado en el conjunto de relatos breves o novela corta La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada en 1972 aunque fue escrito en 1968.

En esta narración breve se nos cuenta la historia de un adivino avaro, llamado Blacamán. Se dedica a ir de pueblo en pueblo estafando a la gente vendiendo supuestos “milagros”. Entre sus inventos destaca un contraveneno, que en realidad no servía para nada, pero obtuvo un éxito tal que necesitaba un ayudante “un joven con cara de bobo” que después se convertirá en Blacamán el bueno. Para poder llevárselo por las ferias se lo tuvo que comprar al padre “por un real y dos cuartilllos y una baraja de pronosticar adulterios”. Le utilizó como conejillo de indias para sus experimentos, le sometió a torturas tales como darle palizas o arrancarle las uñas con tenazas. Todo eso ocurrió hasta que un día Blacamán el bueno se convirtió en un adivino rico y de renombre por sus milagros sanadores. Una vez murió Blacamán el malo mandó construir un mausoleo en el que instaló la sepultura y lo resucitó allí dentro encerrado para vengarse.

A pesar de ello, lo que les diferencia es el hecho de que uno sea el bueno “ando por el mundo desfiebrando a los palúdicos…visionando a los ciegos…a ver quién se atreve a decir que no soy un filántropo” y el otro el malo “me colgó de los tobillos para macerarme al sol”. De facto, los dos son estafadores, pero moralmente uno se comporta mucho peor con el otro.

Esta narración breve se convierte en un claro paradigma de la literatura inscrita en la corriente llamada realismo mágico o más acertadamente realismo transculturado. La transculturación tal como señala Ángel Rama en el manual Transculturación narrativa en América Latina (1982) considera que es una síntesis entre la cultura invasora europea y los restos de las culturas indígenas llevados a cabo a lo largo del siglo XX.

García Márquez logra la transculturación en este cuento a través de dos mecanismos: cruzando la cosmovisión del mundo que se ofrece ya que integra por un lado la visión moderna occidental y la visión indígena, además de por la técnica del tiempo circular. García Márquez no recurre en ningún momento a la transculturación de la lengua ya que emplea la lengua castellana con colombianismos, pero no la fusiona con las lenguas indígenas.

Siendo un cuento culto por su técnica narrativa, resulta muy cercano a la tradición oral, personalmente me retrotrae a la infancia cuando los ancianos relatan cuentos inverosímiles a los nietos y estos escuchan atentamente como si fueran reales y es más, gusta que se cuenten una vez tras otra. Estos rasgos de oralidad los encontramos en este cuento. Así lo deja entrever al inicio del relato “Desde el primer domingo…” ya que parece que esté conversando con nosotros y nos cuente una historia, o más adelante especifica “ahora no me estoy riendo”, García Márquez roza la oralidad de forma magistral.

Parece que estamos frente a una historia indígena que García Márquez conoce y que ha seleccionado determinados elementos para luego reelaborarlos para darle mayor tinte literario.

Todo el cuento se mueve en torno a la frontera entre lo real y lo imaginario, de hecho siempre hay algo de real que apunta hacia lo mágico: Blacamán el bueno dice que le compró porque “él debió verme por dentro alguna luz que no me había visto antes”, en cuanto a los descubrimiento alude a la“invención de un ajedrez de nunca acabar que volvió loco a un capellán”, sin el olvidar el momento en el que “el conejo no sólo resucitó con un chillido, sino que regresó a mis manos caminando por el aire”, y las “facultades resucitadoras” de Blacamán el bueno. Estos fenómenos que aquí ocurren como si nada, sería impensable que sucedieran en otro tipo de novelas, pero con el realismo transculturado esto es posible.

El simple hecho de tratar literariamente el tema de la taumaturgia se puede relacionar con el respeto habitual y natural de muchas personas de América Latina hacia el mundo relacionado con lo esotérico así como su vinculación con el prestigio que tenían los chamanes en las primeras civilizaciones de la Edad Antigua. García Márquez trata este tema sin caer en el reduccionismo exotizante.

En casi todas las sociedades existen médiums, futurólogos y adivinadores que presagian el futuro o que son capaces de elaborar las pócimas mágicas con las que curar el mal del que se adolezca, lo sorprendente es que aquí se trate de forma aproblemática. Los logros más inverosímiles que se obtienen no son puestos en duda, parecen posibles, aunque Blacamán el bueno desvela claramente que en realidad todo es una estafa “tuvo ánimos para confesarme que su contraveneno no era más que ruibarbo con trementina”.

La visión del tiempo que nos presenta García Márquez es circular y no lineal o cronológico en la línea tradicional de la literatura occidental. En siempre se va y se viene al mismo tiempo. Mezcla varios tiempos, el presente se solapa con el pasado y el futuro. De hecho los juegos temporales se ven al principio con la analepsis “Desde el primer domingo que lo vi…” o más adelante encontramos una prolepsis “No se volvió a reír en mucho tiempo”. No hay un tiempo lineal o progresivo, ya que al final Blacamán el malo queda condenado eternamente por el bueno a tener vida dentro de la tumba.

La estructura de este cuento es hipercompleja no sólo por los vaivenes temporales sino también por la técnica narrativa empleada. El lector no descubre quién es el narrador si no es a fuerza de leer en varias ocasiones el texto, hasta que al final se percata de que el narrador es Blacamán el bueno.

Gabriel García Márquez revoluciona la técnica literaria porque estructura el texto en largos párrafos con abundantes oraciones coordinadas y subordinadas y prácticamente los únicos signos de puntuación son el punto y la coma. El cuento presenta un ritmo muy ágil ya que toda la acción fluye rápidamente, toda la narración la realiza el propio Blacamán el bueno, no hay diálogos. Da la sensación de que Blacamán nos está bombardeando con palabrería y que nos lo cuenta directamente, de esta manera García Márquez caracteriza a la perfección al personaje.

la increíble y triste historia

Otro elemento revolucionario que hay que destacar en la técnica literaria es la duda que te surge cuando acabas de leer el libro entero y te percatas de que al final, en el último cuento La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada aparece como personaje Blacamán el bueno, entonces piensas que quizás más que de un cuento se trate de una novela corta o tal vez se trate de un personaje extraído de alguna leyenda colombiana que a modo de mito repite García Márquez en el último cuento.

El premio nobel de literatura logra con este cuento fomentar la revolución porque por un lado por la técnica literaria motiva que los lectores no se queden pasivos aletargados mientras leen, sino que actúen en palabras de Julio Cortázar como un “lector macho”, además de que postula la necesidad de integrar las culturas precolombinas con la modernidad europea.

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