El compromiso literario

COMENTA DETALLAMENTE LA CITA Y COMPARA EL MODO EN QUE Tejas Verdes Y El Beso de La Mujer Araña REPRESENTAN Y AFRONTAN LITERARIAMENTE EL PROBLEMA DE LA VIOLENCIA POLÍTICA.

                Después de haber esperado un cambio revolucionario político y social, América latina sufrió en los años 70 de lo que se llama “Década Negra”. Surgieron golpes de estados seguidos de largos años de dictaduras con el objetivo de parar la expansión del comunismo en varios países como Chile, Argentina, Uruguay,… y muchos más. El contexto de violencia y terror en lo cual se transformaron esas naciones fue un impacto fuerte para la historia, la sociedad, pero también para la cultura. A pesar de una gran represión y censura, aparece una literatura de testimonio como movimiento antiintelectualismo y otra centralizada sobre objetivos más cercanos y concretos que las ideas revolucionarias. En la siguiente cita, Elaine Scarry hace una reflexión que concierne los autores que fueron afectados por las dictaduras: “El dolor extremo destruye el Yo de la persona y su mundo entero (…) Pero el dolor extremo también destruye al personaje: si el contenido del mundo de una persona se desintegra, el contenido de su lenguaje se desintegra también; cuando el Yo se derrumba aquello que podría expresarlo desaparece también”. La expresión de “dolor extremo” se refiere al acto de la tortura, un método frecuente de las dictaduras que sufrieron miles de personas en América Latina. En cuanto a sus efectos, la autora insiste en la destrucción del “Yo de la persona y su mundo entero”, que corresponde al objetivo de los que ejercen humillación y violencia corporal y psicológica. A partir de esa constatación, Scarry plantea la paradoja que se crea en el momento en el cual hay una voluntad de narrar y representar lo quebrado.
A partir de eso, vamos a ver de qué manera se expresó la violencia política de la “década negra” y los problemas que sublevó, en la literatura hispanoamericana, particularmente en Tejas Verdes y El Beso de la Mujer Araña.

Manuel Puig y Hernán Valdés fueron autores perteneciendo a una nación en la cual hubo una dictadura militar, y ambos conocieron el exilio así como la represión muy dura, a diferente nivel. Después de ser privado de sus libertades y el otro llevado a un campo de concentración y torturado, las literaturas suyas posteriores a esas experiencias políticas solo pueden ser forma de protesta.
Primeramente, hay que destacar en las dos novelas la gran influencia del compromiso personal de los autores. Manuel Puig decidió escribir una obra de ficción, El Beso de La Mujer Araña, para denunciar la represión efectuada durante una de las dictaduras militares que conoció Argentina. Con un dialogo casi constante, la obra junta dos personajes muy distintos que tienen en común la privación de sus libertades. Con esa oposición entre un homosexual y un revolucionario, se perfila una reivindicación de los roles de género, reforzado por la presencia abundante de las notas en pie de páginas que constituyen una verdadera tesis sobre la percepción homosexual. El autor usa referencias reales de intelectuales como Freud, Dennis Altman, Kate Millet… que crean un contraste entre la ficción del dialogo y el contenido erudito de las notas; pero que permiten dar a la obra un estilo serio y político. En cuanto a Tejas Verdes, cumple con los rasgos de la literatura de testimonio, respuesta antiintelectualismo escrita por los que reivindicaron su ideología participando activamente en la política y sociedad de América Latina. En la nota preliminar de su obra, Hernán Valdés expone su voluntad de contar su vivido en uno de los numerosos campos de concentraciones de la dictadura de Pinochet en Chile. Bajo la forma de un diario cotidiano, Tejas Verdes dará fe de su experiencia propia con el objetivo “de dar una voz a experiencias”.
Segundamente, para que las novelas de Puig y Valdés puedan ser eficaces como forma de protesta, ambos privilegian recursos que permiten la inserción del lector y el efecto de impacto. Notamos que hay una voluntad de reproducción del realismo en las dos obras y, de una parte, se utiliza un proceso de contextualización. Ambas están estructuradas para seguir una narración cotidiana. En El Beso de la Mujer Araña, hay partes distinguidas con líneas de puntos que corresponden cronológicamente a un cambio de día, en el momento de la historia en la cual los personajes deciden parar la conversación y dormirse: están generalmente acompañadas por despedidas o saludos mutuos como “Hasta mañana”, “¿dormiste bien?”. Respeto a los capítulos (I-II-III…), se pueden asociar a una elipse temporal de varios días, por empezar con el medio de una acción y, al contrario de los puntitos, por crear una ruptura entre los dos momentos:
Chau” – “Cocinas bien”. En cuanto a Tejas Verdes, sigue la forma de un diario íntimo, la marcación cotidiana está muy clara por la indicación de fechas precisas: “24 de Febrero, Domingo”. De otra parte, el material literario da más efecto de verosimilitud, como la elección de Puig de construir su obra casi exclusivamente con los diálogos: así, como hemos visto, son las conversaciones que conducen a la narración, interrumpiéndose cuando los personajes no se hablan. Además, crea una característica propia de Molina y de Valentín, el lenguaje distingue la clase social y el nivel intelectual de cada uno. También permite una espontaneidad, así el texto está lleno de componentes orales“¡¿y a mi qué?!” “¿Uhm?” y refuerza la representación de los sentimientos y estados mentales y físicos de los 2 hombres: “La verdad es que… no sé qué me pasa, Molina, de golpe… tengo un lio en la cabeza.”. A parte de los diálogos, El Beso de la Mujer Araña lleva algunos informes policiales que permiten seguir la narración más allá de las conversaciones en la celda. Así, el lector se puede enterrar de la estrategia del coronel con Molina o de sus actuaciones una vez liberado; pero al utilizar ese género, Puig nos mantiene en el ambiente carcelero y se forma una ambigüedad entre ficción y recuperación de pruebas materiales de la dictadura. En el caso de Tejas Verdes, con el material diario, Valdés utiliza la subjetividad y reconstrucción de la memoria para reforzar el género realista: por ejemplo en la narración hay imprecisiones e incertidumbres “posiblemente el destino sea el cuartel de Investigaciones”.
Con esos elementos de contextualización presentes en las dos novelas, hay una clara voluntad de inserción pero además, de impactar al lector. El punto de vista subjetivo de Tejas Verdes nos permite saber de los acontecimientos desde la percepción del autor y están descritos en relación con sus resentimientos: -“señor, ¿hay posibilidades de que nos interroguen hoy? -no huevon. ‘Tate tranquilo.” De modo que nadie ha sido interrogado. ¿Desde cuándo? (…) ¿Es que debo pasar la noche aquí? Una oleada de desesperación me llena. Como Molina y Valentín, tanta precisión sobre el estado de los personajes crea empatía e identificación hacia ellos. El otro modo es la puesta de relieve de la violencia, y tanto El Beso de la Mujer Araña como Tejas Verdes relatan una experiencia de mayor impacto para los lectores que corresponde al encarcelamiento bajo represión dictatorial.
Hacer literatura de violencia es una forma de protesta y de reivindicación, que busca a impactar sus lectores con el objetivo de denunciar y de revelar, como lo precisa Valdés en el prólogo de 1978: “pretende seguir siendo un instrumento de denuncia permanente de aquella obscena brutalidad –resumida ya con el nombre de dictadura, ya de fascismo–…” De maneras diferentes, Manuel Puig y Hernán Valdés logran ese efecto, y para insistir sobre su voluntad de resistencia politica, fue la coacción del exilio que les empujamos a crear sus obras.

Entre todos los autores que tuvieron esa voluntad de protesta surgen puntos comunes en cuando a los efectos de la violencia de las dictaduras sobre los sobrevivientes. Lo afirma por ejemplo Naomi Klein, a propósito del objetivo de la tortura que es “crear una ruptura violenta entre los prisioneros y su capacidad para entender el mundo que les rodea”. De hecho, la literatura plantea precisamente la tortura como una destrucción del hombre y de su mundo. Según Elaine Scarry, “el dolor extremo también destruye al personaje”, y se aplica en las dos novelas que estudiamos.
Principalmente, las dictaduras militares tuvieron su origen en Estados-Unidos que pretendía parar la amenaza comunista en plena guerra fría. El objetivo del autoritarismo era quebrar la identidad de los sujetos “rebeldes” y sus movimientos colectivos con el fin de hacer desaparecer la oposición política y evitar una revolución. Para eso, se utiliza la tortura que procura un “dolor extremo” según la profesora estadounidense. El calificativo “extremo” implica algo que supera lo racional y sobrepasa lo aguantable.
A nivel físico, las descripciones de Tejas Verdes retransmiten detalladamente los efectos de momentos de tortura desde su percepción interna: “durante fracciones de segundos pierdo la conciencia. Me recobro porque estoy a punto de asfixiarme.”. Desmayarse es un ejemplo de aplicación de “extremo” que impide la suportación física, el cuerpo falla y no puede más ser controlado. También, en el relato de Valdés se destaca la voluntad de los militares en dañar y destrozar el cuerpo hasta el límite, aplicando la violencia bajo cualquier pretexto “¿Te estai haciendo el tonto? Ya, Llévatelo a cantar arriba.”; “Tai mintiendo huevon. Me zarandean, me llueven golpes de todas partes”. Sin embargo, ese tipo de tortura no es el único recurso que sirve para quebrar el físico de un hombre. Las malas condiciones destacadas de las prisiones argentinas y chilenas de los relatos debilitan y dañan el cuerpo. El frio, por ejemplo, es uno de los factores en que el autor de Tejas Verdes está muy confrontado, y que participa mucho al malestar de los personajes: “después de un cierto límite, más allá de las manifestaciones normales y comunes, el frio se expresa puramente como dolor, dolor oxeo, muy interior”. (Primera noche en Tejas Verdes, 14 de febrero.) . Como lo explicita Valdés, el cambio de situación, el miedo y la incertidumbre son una razón suplementaria: “Rechazo absoluto de mi organismo a toda manifestación de confianza”. La precariedad de la comida es otro factor de malestar que provoca indisposiciones del organismo de lo cual se insiste en las dos novelas. En El Beso de la Mujer Araña, Valentín sufre repetidamente del estómago por culpa de la “polenta estilo yeso” carcelera: “es mi organismo, algo me pasa”; “me parece que se me agujerean las tripas”. También en el diario encontramos una gran insistencia sobre las molestias orgánicas de Valdés: “Nada, puros vientos, como si la mierda se hubiera escamoteado en una perfecta maniobra de ilusionismo”; “trato de imaginar que no soy sino mierda, una gran bolsa que debe desalojarse”.
Con esos factores de descomposición del físico, hay repercusiones sobre el ánimo y la fuerza psicológica de las víctimas. Al dolor y a la incomodidad se suma la humillación que debe provocar la pérdida de control de su cuerpo, además reforzada por los actuantes de la tortura. La destrucción física conduce a una destrucción mental que se traduce por una alteración de las humores, como notamos por ejemplo a través de las conversaciones entre Molina y Valentín: “estaba tan contento… y contándote esa película me vino otra vez, la cascarria al alma”. El carácter flor de piel y la debilidad psicológica lleva a una cierta pérdida de sus marcas y de sus valores. Los dos personajes, a las antípodas al principio, viven un cambio en su mundo perdiendo su racionalización primaria: podemos decir que tanto el revolucionario como el homosexual viven una desorientación, sexual, para uno, e ideológica, para el otro. Así, hay una voluntad por parte de Puig de mostrar la quiebra progresiva de sus dos mundos. El otro síntoma psicológico de la violencia en El Beso de La Mujer Araña es la importancia del cinema en las conversaciones de los personajes. Como ellos, el lector se deja transportar por los relatos de Molina, y de hecho la película brasileña de Hector Babenco transcribe muy bien el efecto de contraste entre la celda y las escenas que reproducen las películas, con colores y ambientes completamente distintos. Para los dos prisioneros, aparece como una forma imaginativa para escaparse del ámbito carcelero. En este sentido, la cultura de masa como escapatoria responde a una forma de alienación, los personajes necesitan agarrarse a un mundo imaginativo para no perder la razón: “para mí la película es lo que me importa porque, total mientras estoy acá encerrado no puedo hacer otra cosa que pensar en cosas lindas, para no volverme loco”. En cuanto a Tejas Verdes, la destrucción mental es la consecuencia del “dolor extremo” de la tortura sobre el físico. El efecto psicológico que se destaca es una impresión de alejamiento del propio cuerpo del narrador: en la simulación de fusilamiento, Valdés declara “No siento nada, he perdido toda consciencia de mi cuerpo”, pero más allá, en los momentos de tortura eléctrica, el cuerpo se desolidariza: “Realmente soy –mi cuerpo es– por un simplísimo sistema de reflejos” para aparecer como enemigo: “las costillas son como una reja”. Esa ruptura entre el cuerpo y la mente es un fenómeno que afirmará también otra persona sobreviviente de Chile, Nelly Richard, declarando que “la violencia de la tortura fractura la unidad corporal de la persona”.
En conclusión, que sea la tortura propia o una violencia más disimulada como la de El Beso de la Mujer Araña, se plantea en la literatura como la aplicación concreta de los objetivos que querían cumplir los actuantes de las dictaduras militares. Las dos novelas ponen al segundo plano la voluntad de obtener informaciones y subrayan el efecto destructor del físico y de la mente de las víctimas con el fin de quebrar sus identidades y con ellas, sus reivindicaciones políticas o ideológicas.

Sin embargo, plantear la violencia en el ámbito literario revela dificultades en su representación. Siguiendo las direcciones expuestas arriba, el autor latinoamericano transmite su compromiso político y social en la literatura dando testigo de su experiencia. Pero al mismo tiempo, en el caso de Hernán Valdés, relata su vivido de la tortura que, según lo que analizamos de sus percepciones, conduce a su quiebra total. En eso se crea una paradoja del testimonio que destaca Elaine Scarry: “cuando el Yo se derrumba aquello que podría expresarlo desaparece también.”
Entonces, los límites de representación de la violencia se denotan primeramente con la expresión lingüística propia, que afirma igualmente la profesora: “el contenido de su lenguaje se desintegra también”. Concretamente, en Tejas Verdes encontramos recursos literarios que permiten acercarnos su experiencia, como las metáforas que Valdés utiliza para describir la sensación física de la tortura: “Es como si me cortaran en dos”. Pero ese método expresivo segundario no alcanza al realismo del torturado y dominan más las percepciones interiores del personaje que transcripciones generales.
En ese sentido, el limite lingüístico no permitiendo relatos objetivos, tanto la novela de Manuel Puig como Tejas Verdes recurrieron al punto de vista subjetivo que, como hemos visto, permiten insertar el lector, pero restrinja la narración. El Beso de la Mujer Araña evita las descripciones concentrándose casi integralmente con la forma del dialogo. Para el lector, crea un efecto de confusión en cuanto a las reparticiones de las réplicas y debe recurrir a la deducción para comprender algunos acontecimientos, como la intrusión del informe policial que crea una ruptura con el resto del ambiente de las conversaciones de la celda. En cuanto a la forma de Tejas Verdes, Valdés elige el relato cotidiano para contar en detalle y en continuación su experiencia, pero el resultado se aparenta a una ficción, para que el diario sea coherente y el autor lo afirma en su prólogo: “la escritura, por su propia naturaleza, transformaría la experiencia más directa fatalmente en una especie de ficción”. Esa percepción por parte del lector se debe a las técnicas del novelista de recrear un tiempo de narración simultáneo a los acontecimientos que permitirá, gracias la distancia temporal, establecer una coherencia que no había de tener, como en los momentos de torturas. Sin embargo, la percepción subjetiva sigue dominando el relato de los hechos, limitado entonces por la posición de prisionero de Valdés no informado de su situación y con restricción visual, así como por la memoria: “no hay memoria del dolor”.

Para concluir, Elaine Scarry plantea, en su cita, el compromiso de los autores en la política de su tiempo, mostrando donde el derrumbe del autor se refleja en su obra. La pérdida de identidad y la destrucción del sujeto son constantes tanto en El Beso de la Mujer Araña como en Tejas Verdes. Las consecuencias  psicológicas de tal violencia política se encuentran todavía en la totalidad de los sobrevivientes creados por los dictadores con el objetivo de deshacerse de la amenaza constituida del ascenso comunista.
La cita de Scarry, de otra parte, destaca la paradoja del acto de representar la violencia, que se refleja en el límite expresivo y emocional presente en tejas verdes, debido a su posición subjetiva pe primer plano en los acontecimientos.

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“Ciudad de Dios y La Virgen de los sicarios”

Entrada de Cristina Bisquert Mas en su blog http://cristinabisquert.wordpress.com/

Tanto “Ciudad de Dios, como “La Virgen de los sicarios” reflejan una sociedad en la que a ninguno de nosotros nos gustaría estar. Es una sociedad marginal y plagada de violencia, no hay tranquilidad alguna en ningún momento, el tráfico de droga lo mueve todo y quitar una vida es algo tan insignificante y tan fácil como robar una manzana en un mercadillo.

“Ciudad de Dios” está ambientada en Río de Janeiro, pero  no en el Río que vemos en las postales, sino en la otra cara de Río de Janeiro: las favelas. En estos barrios subdesarrollados la principal preocupación es sobrevivir, se respira un ambiente de miseria y de miedo. El protagonista de la película es Buscapé, un joven al que le apasiona la fotografía y al final consigue su objetivo de trabajar como fotógrafo para el periódico. Buscapé es testigo de las muertes de muchos de sus amigos a manos de Zé Pequeño, que es el cabecilla de una de las dos bandas de traficantes. Zé Pequeño no tiene reparo en matar a cualquier persona, incluso a niños. Le gusta ser temido por todos, eso hace que se sienta poderoso y con el derecho de hacer lo que quiera y con quien quiera.

Una de las cosas que más impacto crea de la película es ver a niños de siete u ocho años con pistolas y matando como si nada. La vida humana no tiene ningún valor, los niños no se alarman ni se traumatizan de ver morir a la gente, es como si nacieran con ello. Además cuando matan a alguien lo consideran como un trofeo y es como si se hicieran hombres por matar.

Buscapé parece ser el único que es consciente de la situación en la que vive, intenta no meterse en líos y pasar desapercibido y al final consigue su empleo como fotógrafo reconocido, gracias a una foto del cuerpo sin vida de Zé Pequeño.

Por su parte, “La Virgen de los Sicarios”, se produce en la ciudad colombiana de Medellín. Fernando, un escritor, después de unos años vuelve a la ciudad, y se encuentra con una auténtica selva de violencia y de tráfico de drogas.  Una vez allí, conoce a Alexis, un joven sicario de 16 años con el que entabla una relación. Llama mucho la atención el hecho de contrastar el perfil de hombre duro típico de los sicarios con la homosexualidad. Es uno de los aspectos de la película que impacta bastante al espectador.

Fernando huye todo lo que puede de la violencia pero Alexis está metido de lleno en ella y por mucho que le rece a “María Auxiliadora” (la virgen de los sicarios), de nada le sirve porque al final acaba siendo asesinado.

Fernando harto de la violencia de la ciudad decide irse de la ciudad con Alexis, pero antes de que esto suceda, Alexis es asesinado. Un tiempo después Fernando conoce a Wilmar, entablan una relación pero Fernando se entera de que Wilmar es quien asesinó a Alexis. Le apunta con una pistola y le pregunta por qué lo hizo y Wilmar le dice que Alexis mató a su hermano. Fernando recapacita y decide fugarse de la ciudad con Wilmar, pero la historia se repite y justo antes de irse Wilmar muere.

El tema de los sicarios se presenta como un círculo vicioso del que es imposible salir a menos que sea con la muerte, ya que por venganza o cuentas pendientes a todos les llega su hora.

Ambas películas reflejan perfectamente una sociedad marcada por la violencia y la droga en la que el miedo es el principal factor. Las dos películas me han gustado, pero si me tuviera que quedar con una, sería “Ciudad de Dios”, porque de las dos, es la que más impacto me causó, y aunque no está contada de manera lineal, sino que a veces se producen saltos temporales para contar la historia de cada personaje, que confunden un poco, al final el espectador se da cuenta de que todas las historias están conectadas y forman un todo.

 

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Les jeux sont faits

Olga Orozco, 1994, Argentina. En este poema se ve el conflicto interno de la poesía. Es una mezcla de lenguaje cotidiano con elementos muy poeticos.

El poema trata de memorías y es muy nostalgico. Sabiendo que cuando se publicó la colección de donde viene el poema; Con esta boca en este mundo, Orozco tenía 74 años, y que su marido ha murió pocos años antes, es dificíl no incluir el contexto en la interpretación. Parece que se está preparando para morir. “No hay nada que me aguarde más allá del final de la alameda” No en el sentido que quiere morir o que está pensando en la vida después de la muerte. Solo que está pensando en su vida, pregutándose si ha sido lo que debería ser o si le falta hacer algo. Muy explicito al final: “¿cuál es en el recuento final, el verdadero, intocable destino? ¿El que quise y no fue?, ¿el que no quise y fue?” Sabe que no hay alternativo y que no puede volver arreglar nada: “Nada me trae el día.” y  “El tiempo se hizo muro y no puedo volver.” Es como si acepta y no acepta en el mismo tiempo, los límites que contiene el cuerpo. Como si se pregunta, a que sirven las memorías si le hacen sentir sola “y soy como la sobreviviente pompeyana separada por siglos del amante sepultado en la piedra”. Aquí con el lenguaje poetico de la metáfora y también expresado con un lenguaje colloquial sobre cosas concretas; “Aunque ahora supiera dónde perdí las llaves y confundí las puertas” se entiende que para ella, el saber que tiene ahora no vale mucho. El uso de los pronombres “Tu”, “yo” y los puntos de exlamación y de interrogación indican un lenguaje conversacional, comunicativo. También el orden exterior de la poema indica ruptura con lo tradicional, pero todavía utiliza elementos poeticos como synestesías; “días dorados”, “para que murmuraran tu nombre por las playas” (los guijarros) y “frases ardientes velarían”.

El nombre de la poema es el titulo de una novela de Jean-Paul Sartre, que trata de la vida después de la muerte. Dos personas se encuentran después de la muerte y porque era su destino ser juntos, el que debería abrir la puerta al cielo, decide darles la oportunidad de volver a la vida para vivir juntos. Hacen el grande error, de no tener bastante confianza uno al otro y al final, vuelven otra vez a la vida después de la muerte. Este referencía a una historía sobre el destino de dos personas, que son dados una oportunidad más para arreglar el pasado, pero todavía no se comporten de manera diferente y no obtienen otro destino, subraya el mensaje en el poema del ‘muro’ que es el tiempo. Como si Orozco sabe que con una posibilidad más para vivir, sería el mismo fin.

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El último viaje del buque fantasma

El cuento trata de un hombre que en su infancia, en su pueblo costado, a visto un buque fantasma enorme. La historia se desarolla a lo largo de un día y noche, mientras que el hombre piensa, a lo que se ha pasado desde su primero encuentro con el buque fantasma.
Su madre lo había dejado salir tarde en la noche, y la primera vez que él ve el trasatlántico hundirse, tropezando contra los escollos en silencio, creyó que era un sueño. Lo dice a su madre que no le cree, pero prometió ir a verlo con su hijo el marzo siguiente. La madre era viuda desde onze años y solo quería una poltrona donde podría pasar el tiempo, mirando el mar, pensando a su marido muerte. Quando llega el día que iban a ir ver el buque fantasma juntos, él la encuentra muerta en la poltrona. Luego mueron 4 mujeres más de la misma manera en la poltrona y por eso el chico es huerfano y además conocido como el niño de la mujer que llevo al pueblo el trono de la desgracia. Vive de pescado robado siempre pensando al día, que puede demostrar a todo el mundo que tenía razón. Al final llega el buque fantasma y para estar seguro que todo el mundo lo vea, el hombre intenda con suerte a dirigirlo hacia la orilla. Al llegar no desaparece como las otras veces, decuartiza la tierra para terminar en frente de las casas de los habitantes y cuando se pasa se oye el sonido de noventa mil quinientas copas de champaña.

Análisis:

La primera cosa que notar es que el único punto en el cuento es el punto final. Hay otro signos y comas, pero si no toda la historia es contada como una frase larga. Eso da al lector la impresión de un corriente de conciencia, que va bien con un cuento de memorias, pero es difícil saber cuando habla quien.
Tambien cambia el punto de vista y porque no hay puntos, eso tambien confunda al lector. El punto de vista es del chico que dentro de sus memorias, a lo largo del cuento, se convierte en hombre. Vemos las cosas desde los ojos de la protagonista, con la repetición de la frase, con la cual empieza el cuento: ‘ahora van a ver quien soy yo’, pero el narrador cuenta más desde un perspectivo objectivo. En la citación siguiente se ve, como el narrador va de la tercera persona a la primera para volver a la tercera y también la mezcla de los pronombres ‘él’, ’me’ y ‘se’:
‘…así que él mismo creyó que era un sueño (..) pensó, me dormí, contando las estrellas y soñé con ese barco enorme, claro, quedó tan convencido que no se lo contó a nadie ni volvió a acordarse…’.

Por el mensaje del cuento, pienso que trata de nunca perder la esperanza. Que si se cree bastanto en algo, aúnque sea increíble, la verdad se mostrará un día. Podría significar que la fé, la determinación y la imaginación son essenciales para descubrir cosas que no se véen en primera mirada. Que es bastante para cambiar totalmente las condiciones para todos, que un único niño de un pueblo, se convierte en hombre sin nunca olvidar su visión.
Al final tenía ganas de saber qué pasó después, pero cuando contenta bastante a la protaganista, tener razón, también me contenta a mí: ‘…y él pudo darse el gusto de ver los incrédulos contemplando con la boca abierta el trasatlántico’.
Lo hemos sabido, como lectores, desde el inicio, pero la repetición de la primera frase del cuento: ‘ahora van a ver quien soy yo’, nos muestra como es importante para la protagonista ser regonocido.

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Todos los fuegos el fuego

En este cuento hay dos historías paralelas. Tienen muchas cosas en común y el tema centrál de las dos historías, es lo de las relaciónes entre los personajes principales, que tienen la forma de un triangulo amoroso en las dos historias.

La primera historia, que nos introduce Cortázar, tiene lugar en el tiempo del Romano Imperial. El procónsul y su esposa, Irene, estan mirando una lucha de gladiadores. Irene desde cruzadas de miradas está enamorada del gladiador, Marco, lo que sabe el proconsúl. Para la venganza el procónsul organiza una lucha imposible de sobrevivir para Marco. Forza a mirarlo Irene, que por su lado oculta su miedo y tristeza. Al final después de la muerte de Marco, mueren todo el mundo en el circo. Hay fuego y porque hay tanta gente, no pueden salir, el procónsul y Irene. Al menos es la impresión que tenemos como lectores, porque no es explicado muy claramente.

La secunda historia dura en el tiempo contemporanéa en París. Trata de Roland y sus amantes, Jeanne y Sonia. Jeanne se supone, es el ex de Roland y ella se suicide porque Roland no la quiere más. Luego, todavía no tan claro exactemente como se pasa, mueren Roland y Sonia en el piso de Roland a causa de sus cigarillos, que no han estado bien apagados.

Lo fantástico en este cuento es el juego con la simultaneidad de las dos historias. No pueden pasar en el mismo tiempo y lugar, pero el autor las cuentan como si fueron así, paralelas. Siempre va de una historía a la otra sin advertirlo al lector. Si no, lo que pasa en las dos historías no es fántastico. Las historías tratan de cosas y experiencías muy reales y cotidianas, pero el punto de vista del autor es imposible.

Es posible decir que el mensaje aquí, es que tenemos todavía hoy en día, después de los dos mil años entre las dos historías, los mismos problemas como seres humanos; los de venganza, celoso, infidelidad, odio etc. Lo muestra Cortázar utilisando, el inicio de la civilización como la conocemos hoy, que era el Roma Imperial, y la capital del modernismo que era París desde el siglo XIX.

Yo pienso que es más un rasgo de ironía que un mensaje real. Es un reproducción de lo que consiste, ser un ser humano y sin darnos una solución o alternativo al conducto de los personajes, se queda así un espejo y no un juicio.

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Urbanización y violencia en Rio de Janeiro y Medellín

La ciudad de Dios (2002) – La virgen de los sicarios (2003)

Desde los años 60, la urbanización y la emergencía de drogas en las grandes ciudades de América Latína llevan muchos problemas sociales. La corrupción y la indeferencia de la parte de los politicos dejan lugares sin vigilancia, donde mucha gente en poco espacio tienen que luchar para sobrevivir.

La virgen de los sicarios empieza con el encuentro del escritor, Fernando, que después de 30 años afuera, acaba de volver a su ciudad de origen; Medellín en Columbia, y un joven sicario, Alexis. Fernándo paga a Alexis y le compra regalos, pero su relación de desarolla a lo largo de la pelídula y el amor entre ellos parece genuino a pesar de la grande diferencía de edad. La película es basado en una novela escrito en 1994, depués de la asasinato de Pablo Escobar, cuyo muerte dejó el mercado de drogas y las bandas criminales sin jefe. Por eso hay tanta violencia en Medellín y en el caso de Alexis, toda su banda ha sido matada por rivales que durante la película entendan matar a Alexis también. Al final lo logran y eso justo después de una conversación con Fernándo sobre donde van a ir. Alexis había perdido su pistola poco antes, así que no podía defenderse y matar los asasinos como las otras veces. Eso muestra bien como la violencia no es tanto una elección que una condición para sobrevivir. La evolución de la violencia se ve desde los ojos de Fernándo que vuelve a una ciudad muy diferente a aquella que dejó 30 años antes. Pero él también cambia durante el poco tiempo que lo seguimos en la película. En la última escena de taxi, el taxista baja la música porque Fernándo se lo mando en un tono mucho más agresivo que las otras veces. Al inicio, cuando Alexis le pide una uzi, le dice que es contra toda forma de violencia, pero al final, después de haber visto un hombre matado por su coche y otras asasinatos ‘sin sentido’,  le compra balas y empieza a aprovechar el poder que le da estar con Alexis y su pistola. En la escena en frente de la casa de la infacía de Fernando, cuando Alexis a matado a los dos sicarios, Fernándo solo nota la mancha de sangre en la casa. Este desarollo personal de Fernándo muestra como las condiociones en las favelas tienen un impacto fuerte en la mentalidad de un ser humano. Él representa el interlectual pero tampoco puede quedarse afuera de la violencia en la ciudad. Esta distancia a la violencia, necesaria para vivir en Medellín también se muestra de una manera humoristica. En el piso varias veces oyen ruido que parece al ruido de pistolas pero es alguien que toca a la batería o fuegos artificiales y cuando tiran las caseterías por el balcon preguntan “he matado a alguien?”. Una contradicción a la violencia está en el personaje de Alexis. Mata sin razón pero también es muy religioso y parece de una manera muy inocente. El amor entre los dos y las escenas sensuales en el piso, que parece estar lejos de la ciudad gracias a la vista del balcón, también crée (al menos esperanza a) un alternativo a la violencia. Alexis es matado por Wilmar, que después empieza una relación con Fernándo. Cuando él aprende que Wilmar lo ha matado a Alexis, quiere varganza, pero no puede matar a Wilmar, que ‘solo’ lo hizo porque Alexis había matado a su hermano. Deciden irse juntos, pero Wilmar es matado poco después. Wilmar parece mucho a Alexis como a todos los jovenes muertos en una de las últimas escenas, y eso muertro como las víctimas de esta guerra todos empiezan inocentes.

En La ciudad de dios vemos el desarollo, desde los años 60 hasta el tiempo actual, de una favela en Brasíl. Aquí también se matan por el mercado de drogas y se ve como una guerra entre criminales se escala hasta que nadie sabe porque o como ha empezado. La música no sigue lo que pasa en la película como cuando hay música féliz en la escena donde Ze Pequeño está matando a todo el mundo en el motel. Los personajes son presentados como heroés de una película de acción y no sabemos como espectadores muchas otras cosas sobre ellos, que qué rol tienen el la guerra. Solo vemos la vida diaría de la protagonista Buscapé y su lucha para salir de la favela. El al final se va, pero no tienen tanta suerte los otros, aún si no quieren ser parte de la guerra y la violencia. Los críticos han dicho que la forma banaliza la violencia que funciona como entrenimiento. Por mi, la banalozación refleja bien, la banlización real de los problemas en las favelas, de la parte de los politicos. Los cambios naturales con la urbanización, como más gente en poco espacio manda acción y ‘olvidando’ esto, junto a una corrupción masiva a todos niveles en la policía y otros representantos del Estado, el publo de la Cuidad de dios no tienen muchas posibilidades para cambiar las cosas.   Las dos películas se basan en historias reales y a pesar de los estilos diferentes, el mensaje de que la violencia es un problema que grece, con la nueva generación a cada vez más fría y violenta. Son actuales y si la violencia sigue greciendo con la misma velocidad, no se sabe donde terminamos. Las películas no terminan en el sentido clasico. En La ciudad de dios, sabemos que Buscapé se va de la favela, pero que los niños al final matan a Ze pequeno, muestra como es circular la violencia. En La virgen de los sicarios, no sabemos que pasa después de la muerte de Wilmar, solo que a Fernando no le queda mucha esperanza y amor para la humanidad. Esta ausencia de un fin hace pensar en le realiad porque esos problemas todavía existen en América Latína. En esta lista de 2013 (el enlace) se ve como pocas de las 50 ciudades más peligrosas en el mundo (!) no son de America Latina.

http://aristeguinoticias.com/0702/mexico/las-50-ciudades-mas-peligrosas-del-mundo-9-son-mexicanas/

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JULIO CORTÁZAR- El otro cielo

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En este cuento Julio Cortázar hace un juego entre lugares y épocas diferentes. El relato cuenta dos vidas distintas,  una vida en la capital argentina, Buenos Aires y otra totalmente distinta en París.

Su vida real es la que vive en Argentina, el protagonista es corredor de bolsa y su día a día es completamente monótono, rutinario, sin nada interesante,  lleno de obligaciones, caracterizado por la falta de diversión y la cotidianidad, donde la única actividad era sentarse en el sofá  junto a su madre y su novia Irma y conversar mientras tomaban un café. Una vida menos placentera e intensa.

La vida en París es imaginaria y ficticia, donde el protagonista huye para escapar de su monótona vida y donde se junta con prostitutas y  proxenetas, en este “cielo” él es una persona libre, donde no está ligado ni a su novia ni  madre. Una vida mucho más arriesgada.

El hecho que envuelve este cuento son los continuos crímenes que comete Laurent, el estrangulador. Por estos barrios conoce a una prostituta llamada Josiane , gracias a la amenaza de Laurent,  ese miedo le servía  de estar más tiempo con ella y recorrer los pasajes y las galerías cubiertas ,  debilidad del protagonista.

Tras la detención y muerte  de Laurent, llamado en realidad Paul el marsellés sus citas con Josiane finalizaron y más aún cuando se casó con Irma.  Finalmente el protagonista se acaba alejando definitivamente de París,  de los pasajes y las  galerías, empujado por las obligaciones familiares, el matrimonio y el trabajo y se siguió preguntando por que tras la muerte del asesino no continuo viendo a Josiane. La desaparicion de ese mundo , de esa vida en Paris , viene motivada por dos muertes, la muerte del sudamericano y la de Paul.

Lo fantástico de este cuento es la doble localización entre Buenos Aires y París, el hecho de no saber  en qué momento se encuentra el protagonista, el problema en saber si lo que se está contando lo llega a vivir de verdad o es fantasía. Cortázar realiza un magnifico juego entre los diferentes niveles de representación, mostrando una argentina del siglo XX  con los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial o la bomba de Hiroshima  y París del siglo XIX , con los barrios de prostitutas y la guillotina.

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